Mi prima Alfonsina Burton me invito a su casa, para hacerle compañía mientras sus padres estaban de vacaciones en el sur. Como era obvio con la casa para ella, decidió hacer una fiesta (carrete) para celebrar la soledad juvenil, cuando llegue a su casa había personas en la puerta haciendo una cola muy larga para poder entrar a la casa, como no soy mujer que espera
llame a mi prima para que me fuera a buscar a la puerta, ella no se demoro media hora, al minuto estaba en la puerta con unos amigos que parecían guardaespaldas.
- Que gusto de tenerte aquí Alexia, te presento a
Cristian compañero de la universidad y Andrés compañero de natación. El primero parecía ser nadador y el segundo su compañero de universidad, encontré que Andrés era demasiado delgado, no tenia la espalda ancha como algunos de los nadadores que he conocido o visto
por televisión, sus piernas parecían de niña, aunque debo reconocer que a primera vista no podía asegurar que fuera hombre.
Mi prima me presento y estos inmediatamente comenzaron hacer preguntas sobre el caso de la familia, aquel donde mi padre apareció muerto en la cocina, y que nadie sabe como murió, es imposible que olvide que fui yo quien vio el cuerpo sin vida de mi padre y que fui yo
quien vio al asesino pero la verdad es tan cruel que no puedo decirlo, quizás algún día mi terapeuta pueda sacar a la luz el nombre del asesino de mi padre, hasta entonces seguiré ocultándolo y atormentándome.
La música era de moda, como odio el regueton, era de esperar que me dirigiera a "la mesa del copete", había de todo, pero mis ojos buscaban sin cesar entre tantas botellas lo único divertido que me gustaba.
- ¿Buscas esto Alexia?- pregunto Alfonsina entregándome la llave del almacén donde su padre guarda los tragos especiales -segundo estante a la derecha, la botella es del mismo color.
- Gracias prima- respondí besando su mejilla con fuerza.
- Alexia, lo siento debí decirles a mis amigos que no preguntaran por tu padre, pero yo te invite para que estuvieras conmigo no...
- Basta Alfonsina, no pasara nada, y si pasa algo, lo descubriré, gracias de nuevo -dije alzando la llave y saliendo lo mas rápido de ahí.
Cuando abría la puerta vi a Andrés con un hombre hablando muy cerca uno del otro, la música no esta muy fuerte para que no escucharan lo que dice el otro, pensé, cuando abrí la puerta me pareció que se besaban pero no me quede mirando eternamente para comprobar mis sospechas, en el sótano me espera el dulce sabor del sueño, cerré la puerta con llave, encendí la luz
y como zombi fui al estante numero dos y a la derecha, busque otra vez con cuidado y desesperación aquella botella de color verde con la etiqueta antigua, con dibujos dorados y las letras de color negra y de pronto al fondo de todas esas botellas de color cristalino apareció ella, iluminado por quien sea su nombre signo de destierro Pernod Fils.
Con cuidado tome la botella la destape y olfateé su contenido como si fuera la primera vez, y
su olor me recordó la escena de Andrés con el hombre que lo vi, el saco algo de su bolsillo, ¿que era? abrí mi bolso verde, saque del fondo mi caja favorita que contiene mi vaso, mi cucharita con perforaciones en la cazoleta, un terrón de azúcar y una pequeña botella de agua con la medida exacta, prepare mi brebaje de absenta y lo tome de un sorbo, aun no caía en el suelo cuando ya podía oír mi guión favorito...
DRÁCULA: Absenta, es el afrodisíaco del alma.
El hada verde que vive en la absenta quiere tu alma,
pero tú estás a salvo conmigo
MINA: Háblame, príncipe, háblame de tu hogar.
DRÁCULA: El lugar más hermoso de toda la creación.
MINA: Sí, debe serlo. Una tierra más allá de un
bosque grande y vasto, rodeada de montañas majestuosas,
ubérrimos viñedos y flores de tal fragilidad y belleza
como no se encuentran en ningún sitio.
DRÁCULA: Has descrito mi lugar como si lo conocieras
perfectamente.
MINA: Es tu voz, tal vez. Es tan familiar. Es como,
como una voz en un sueño que no puedo situar, y me
conforta
AMBOS: cuando estoy a solas.
MINA: ¿Y la princesa?
DRÁCULA: ¿Princesa?
MINA: Siempre hay una princesa con deslizantes
vestidos bancos y su rostro, su rostro es un río.
La princesa es un río lleno de lágrimas de tristeza y
congoja
DRÁCULA: Hubo una princesa,...Elisabeta. Era la mujer
más radiante de todos los imperios del mundo.
El engaño humano se la arrebató a su antiguo príncipe,
saltó hacia su muerte en el río del que has hablado.
En mi lengua materna se le llama Archís, río princesa.
Luego escuche una pelea, gritos y vi un cuerpo rodeado de sangre y en el cuello una marca, el nombre del asesino de mi padre, sus ojos me vieron y me apuntaban con un arma, la disparo y desperté en el agua.
-Por fin- grito Alfonsina- no podía despertarte, te necesito despierta ha ocurrido...
- Un asesinato- dije secándome la cara con una toalla.
- Si, como lo supiste... -dijo con desesperación, llamaron a la policía y después me avisaron del
asesinato, y me acorde de ti, no pueden verte drogada, no hoy- dijo histérica con lagrimas en los ojos.
- ¿Quien esta muerto? -pregunte con la intuición de que era Andrés.
- Amalia, la novia de Patricio- respondió Alfonsina, mientras se miraba en el espejo, sus ojos pardos, se encontraban cansados su pelo rubio se veía graso y sus manos todavía tenían rastros de sangre
-Por favor vístete, ahí esta tu ropa, aquella que dejaste la ultima vez que estuviste aquí, te traigo algo para comer -dijo Alfonsina resbalandose por la muralla hasta el suelo.
- No, estaré bien, gracias de nuevo y no te preocupes encontraremos al asesino, no dejes salir a nadie –dije.
- Esta bien, pero júrame que me dirás quien es el asesino antes de entregarlo a la policía- dijo después de salir del baño.
Mi ropa estaba junto a mi bolso, mi caja no estaba, pero aun podía oler el exquisito olor del absenta, me dirigí al lavabo y mi liquido verde estaba cayendo por el a la eternidad de lo inútil. Debo admitir que a veces la odio, tan perfecta en su propia miseria, tan frágil ante la verdad, tan hermosa como inteligente, no en vano fue la mejor del colegio y ahora ocupa un buen lugar en
la universidad, no le ha servido de mucho su apellido para lograr la fama, aun en estos tiempos los hombres creen que una mujer se ve mas hermosa en casa, guardada, escondida y criando a los hijos de un hombre importante.
Salí del baño, aun estaba mareada, los jóvenes que pasaban por mi lado gritaban, lloraban histéricos pensando que el asesino estaría por ahí, apuntando su arma hambrienta por vidas humanas, creían que seria una matanza colectiva, como las de las universidades en Estados Unidos, vi a un carabinero venir hacia mi, y me apresure a bajar por las escaleras, al doblar me encuentre cara a cara con Andrés, su rostro estaba pálido, como si hubiera visto a un fantasma.
- Sácame de aquí- le susurre al odió sin perder oportunidad.
Como si conociera la casa de memoria me llevo hasta una habitación.
- No enciendas la luz -dije en un susurro inaudible para un humano.
- ¿Te sientes bien? -pregunto susurrando, su voz me pareció hermosa, como la de un niño tierno, asustado porque hizo algo muy malo y trata de no ser "pillado" o detectado.
- Solo que me da mucha pena todo lo que le ha ocurrido a Patricio –dije… empecé a trabajar.
- Si, muy lamentable... pero ellos no estaban muy bien hace tiempo... no digo que no este sufriendo... es solo que...
- Si se que no estaban bien, conozco toda la historia, no se si me entiendes -reí como si quisiera que entendiera algo que obviamente nadie podía saber.
- Oh, tu y el... -dijo de forma desconcertante, se quedo callado, en la oscuridad podía ver que se dio media vuelta, juro que sentí que aguantaba llorar.
- Tu conocías a Amalia... ¿quien era mas hermosa, yo o ella? -dije acercándome hacia él por la espalda, sentí un ligero temblor cuando deslicé mis dedos por su espalda de nadador.
Se volvió hacia mi, tomo mi rostro con sus dos manos, y me miro como quien mira una obra de arte, sus ojos recorrieron mi rostro con frialdad, demasiada actuación, fácil de conocer, faltaba algo, faltaba esa chispa de misterio, de pasión, de peligro, sus ojos simplemente estaban vacíos, solo me miro como quien mira la monalisa, después de haber leído un sin fin de volúmenes de historia del arte o algún libro titulado "Descubra mas sobre la monalisa", me aparto de su vista, sonrió falsamente, y estupidamente dijo:
- Todas las mujeres tienen un encanto propio -dijo antes de salir de la habitación.
- Hora de ir a ver el cadáver de la novia -me dije.
Espere unos minutos para darle ventaja al chico gay, como era de esperar iría a encontrarse con su amante, pero quien estaría con Amalia, espero que no Alfonsina.
No me costo mucho trabajo encontrar la escena del crimen, las huellas de sangre por las paredes me iban indicando con escándalo el camino, como siempre me ocurre después de una
mis sesiones, el mareo fue un tanto brusco, hubiera jurado que faltaba una hora para este desplome, caí por las escaleras a cuerpo muerto, sin antes observar con asombro unas botas cafés, de hecho fue lo que vi cuando alcancé el rellano de la escalera, mis ojos se cerraron, mi cerebro no.
Cuando desperté Alfonsina estaba a mi lado junto a un doctor.
- Doce puntos en la cabeza, me puedes explicar como fue que te estrellaste justo con un candelabro chino con la imagen de una mujer -dijo susurrando enojada a mi oído.
- Alguien me golpeo -dije tocando mi cabeza
- Alguien me golpeo -remedo con voz tonta -se que alguien te pego, la pregunta es como llego ese candelabro a ese lugar.
- ¿Que quieres decir como llego ahí? -pregunte extrañada.
- Ese candelabro estaba en el ático junto con todo lo demás -dijo ella cambiando mi venda, pero se quedo callada en presencia del doctor. Cuando este se fue ella siguió.
- Ese candelabro lo usaron para asesinar a tu padre -dijo Alfonsina tomando mi rostro con cuidado.
- Ese candelabro estaba en el ático junto con todas tus cosas y alguien tiene la llave -dijo Alfonsina con mirada de quien sabe algo. Era fácil leer los ojos de ella, mas aun cuando mi corazón presentía de que se trataba, me concentre con fuerza para encontrar lo que buscaba dentro de ella, de pronto me miro un segundo y volteo su cabeza tan bruscamente que su pelo oculto su rostro ahora lo sabia todo, no era casualidad, la fiesta estaba preparada para algo mas que una fiesta clandestina de jóvenes.
- Tu madre salio de prisión hace dos semanas, y esta aquí, en esta casa -dijo Alfonsina mirando hacia la puerta que estaba detrás mió.
viernes, 14 de marzo de 2008
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